Mostrando entradas con la etiqueta Putin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Putin. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de julio de 2024

 Alemania se prepara para la guerra, y Europa?


Es evidente que revivimos una guerra fría con Rusia, la sucesora de la antigua URSS. Esta vez por la guerra en Ucrania, la invasión de Crimea y el riesgo de una expansión  rusa a otros territorios de ex repúblicas soviéticas. Las amenazas de Putin además contra los países de la OTAN que cada vez prestan más ayudas y asistencia militar a Kiev, se convierten en el desafío más grave desde la caída del imperio ruso con la glasnost y perestroika.



#guerrafría #Rusia #Putin #OTAN #rearme #misilesnucleares #España


Estos días Berlín acaba de anunciar que en el 2026 estacionará misiles nucleares norteamericanos tipo Tomahawks en suelo germano de medio/corto alcance como respuesta al despliegue supuesto de Moscú de misiles de largo alcance que podrían perfectamente destruir objetivos de la OTAN en Alemania y otros países como respuesta al rearme occidental de Ucrania. Estos misiles rusos con un radio de alcance de unos 2.000 Kms estarían estacionados en Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental (Köningsberg), que tras la II Guerra Mundial se  anexionó la antigua URSS como compensación por aniquilar el nazismo y desde entonces forma parte de su territorio limitando con la frontera polaca y lituana. 


Como en la primera guerra fría de los años 80 con el estacionamiento de los misiles norteamericanos Cruise y Pershing en la RFA que dio origen entre otros al partido ecopacifista Los Verdes, en la actual guerra fría Alemania se vuelve a rearmar porque al parecer teme una escalada militar no declarada de Rusia contra Occidente por la invasión de Ucrania. La versión oficial del canciller alemán Scholz (SPD) en  Berlín es que suplanta temporalmente la falta de misiles europeos de corto alcance que ya se han comprometido oficialmente  a fabricar en breve 4 países: Francia, Polonia, Italia, Alemania. 


La pregunta pertinente es, Alemania se prepara para la guerra, pero ¿Europa también? En España, que rara vez presta interés en cuestiones de geopolítica internacional abrumado por sus bagatelas ideológicas domésticas, tampoco parece preocuparle el asunto de un posible estallido bélico. Al contrario, el gobierno de Sánchez es criticado en el seno de la OTAN por algunos aliados por prometer ayudas militares a Ucrania que no terminan de llegar, o incluso de haberse comprometido públicamente a elevar al 2% del PIB el gasto de Defensa y constatar el notable retraso que lleva por falta de presupuestos (PGE). 


Hasta hace bien poco, la Europa de la OTAN había contado en sus últimos 75 años de historia con la protección incuestionable de los EE.UU. Sin embargo, la  probabilidad de que Donald Trump gane nuevamente las elecciones presidenciales norteamericanas en noviembre dará casi seguro con un giro de 180° a la política de defensa de la OTAN. Que Sánchez además siga incumpliendo su compromiso de elevar el gasto militar como otra de las muchas promesas incumplidas, puede llevar fácil a la conclusión que España no cuenta en sus escenarios con una escalada militar por parte de Rusia a diferencia de otros aliados, como Alemania, las repúblicas bálticas, Polonia, Suecia o Finlandia entre otros. Todos estos aliados están haciendo un sobre-esfuerzo de rearme en vista a que pese a la diplomacia y las sanciones internacionales contra la Rusia de Putin no están dando los resultados esperados tras más de 2 años de guerra y genocidido en Ucrania. Al contrario, la beligerancia rusa se amplía sobre otras latitudes del planeta.


Los socios anti-OTAN de Sánchez en el gobierno, la doctrina del multilateralismo de nuestra diplomacia que ya no se estila en la agenda atlántica y las decisiones unilaterales de España sin consensuar entre los aliados (como en el caso de Israel, Palestina, Marruecos, Argelia y los nuevos conflictos con naciones hermanas tipo Argentina), acarrearán de seguro un serio perjuicio al país unido a la falta de efectivos defensivos (propios y ajenos) en caso de un estallido mundial. 


El nuevo despliegue de misiles americanos en suelo alemán a partir de 2025/26 es evaluado en Moscú como una seria amenaza para su seguridad, así como el ingreso de Ucrania en  la OTAN. Lo que parece seguro es que Putin seguirá hostigando a Occidente no con una guerra convencional sino con todo tipo de instrumentos cibernéticos, fake news, olas de refugiados y financiando nacionalismos europeos como el catalán, de partidos radicales y grupos anti-sistema tipo AfD, Podemos/Sumar, Bildu, etc. Antes de llegar a las armas, habremos sufrido en la vieja Europa y en España en particular -como uno de los países más vulnerables por falta de prevención y trifulcas internas  de la coalición-, graves crisis internas y amenazas. Como el presunto complot descubierto e intento de asesinato en suelo germano contra el jefe del mayor fabricante de armamentos en Europa, la alemana RheinMetall. 


En caso de guerra real y sobrevuelo de cruceros nucleares  sobre nuestras cabezas, ya sea desde territorio ruso o libio donde también Moscú ha estacionado misiles contra el sur de Europa, España ha puesto en máxima alerta sus servicios de información, sin saber que hasta las cuestiones domésticas más trascendentales pueden ser relegadas a segundo plano por fuerza mayor. Entonces sufriremos en propia carne los años de tanta desidia política. @IgnacioSLeon


miércoles, 17 de abril de 2024

Los aliados se hacen un lío con la razón de las guerras


 Hemos asistido hace escasos días al ataque de Irán contra Israel y el disparo de unos 350 misiles y drones armados que fueron  interceptados gracias a la ayuda y empleo de  sistemas antibalísticos de los aliados. A saber: EE.UU., Reino Unido y Francia, que no han dudado en defender el territorio israelita. Al final, las tres partes se han felicitado por el éxito de la operación. Como si apuntar a matar fuera motivo de regocijo. El Gobierno de Teherán por cumplir su venganza y desahogarse con tanta metralla. El Gobierno de Tel Aviv por detectar el 99% de los misiles y drones iraníes sin provocar bajas humanas ni materiales. Y los aliados por haber contribuido con su intervención logística-militar a impedir la escalada de la crisis en Oriente Medio ahorrando vidas humanas.


Debe ser el primer conflicto bélico en el que las partes implicadas (buenos y malos) salen satisfechas de una incursión militar. Hay que esperar que la escalada no se reproduzca con una nueva venganza de Israel contra Irán para reparar  el daño moral del ataque. Hay quien dice también que el ataque de Irán contra Israel ha sido un enorme error geopolítico, porque al final le ha hecho un favor a Netanyahu visto ahora como víctima pudiendo  éste proseguir su campaña contra los terroristas de Hamás en Gaza para liberar a los rehenes judíos.

Pues bien, llegados a este punto, es lógico que en Occidente algunos nos preguntemos (y yo me he permitido hacerlo personalmente en redes sociales a los mandatarios Biden, Sunak, Macron así como a la OTAN y la sra von der Leyen de la Comisión Europea , y por ende al canciller alemán Scholz) si esa coalición defensiva contra el régimen islámico de Irán no podría emularse igualmente para acabar con el genocidio de la Rusia de Putin en Ucrania. Como era de esperar ninguno ha respondido a mi apelación. Tampoco esperaba otra cosa que el silencio.

Tampoco respuesta de la embajadora alemana en Madrid cuando se le preguntó por el compromiso de los aliados con Israel y la ausencia de la “Staatsräson” alemana. En el pasado en solemnes intervenciones en el Bundestag en Berlín (parlamento federal), tanto la anterior canciller Merkel como el actual apelaron a la “Staasräson” en su incondicional defensa de Israel. Esa “Razón de Estado” tiene su explicación en el holocausto cometido durante la II Guerra Mundial contra seis millones de judios exterminados por la Alemania nazi. Tanta proclamación por parte de Berlín de su  defensa vehemente de Israel pasaría -llegado el caso- supuestamente por  mandar  soldados de la Bundeswehr (ejército federal) a suelo israelita y combatir cualquier tipo de amenaza internacional. Sin embargo en los ataques de Irán contra Israel los aliados en Occidente echaron de menos la contribución de la RFA  y la aplicación de su “Staatsräson”. 

Al contrario, el canciller Scholz prefirió emprender horas previas un viaje de negocios a China con una suculenta delegación de altos ejecutivos del DAX para ahondar sus relaciones comerciales con el régimen chino y firmar acuerdos de inversión recíproca. Un régimen chino por cierto que la propia ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock (Los Verdes), calificó en una entrevista  a la cadena norteamericana de TV Fox News  el pasado otoño al presidente  chino Xi Jinping de “dictador”. Tal vez haya sido la mayor torpeza diplomática cometida de  la actual coalición tricolor de socialdemócratas, verdes y liberales capitaneada por el canciller Scholz (SPD). Pekín no tardó en tildar de “extremadamente absurdas” el piropo desatinado de la ministra germana ecopacifista intentado quitar hierro al asunto. 

Baerbock llama dictador a Jinping pero no le impide a su gobierno emular la misma política de “Wandel durch Handel” (buscar el  cambio político a través del intercambio económico) que cometió Merkel con Putin cuando decidió que la industria alemana dependiera del gas ruso a pesar de la invasión de Crimea en el 2017 y la posterior invasión en el 2022 del resto de Ucrania. La Staatsräson germana se aplica cuando conviene, según la doctrina Scholzing y sin impedir que se negocien contratos multimillonarios con el “dictador” chino para asegurar los mercados a la industria teutona. También ya hizo lo propio Berlín cuando se levantaron las sanciones internacionales contra Teherán en el 2016 apresurando a su industria a llevarse una buena parte del pastel en la reconstrucción del país islamista que odia Occidente y tiene atemorizados a EEUU y  Europa con su yihad. 


Será que uno se hace mayor y entiende cada vez menos la moral inmoral de muchos de nuestros estrategas contemporáneos en la defensa condicional de los más débiles. Israel sí, pero Ucrania no. Tampoco dudan en tildar -un día sí y al siguiente no- de dictadores y/o terroristas a Putin, Ebrahim Raisi y su guardia revolucionaria en Irán, o al presidente chino Jinping pero aceptando la torpeza geoestratégica de volver a  depender económicamente de China de casi todo en Occidente como ocurrió con la pandemia o con el gas ruso.

A todo esto, un presidente español Sánchez en su guerra particular a favor de reconocer Palestina mientras con su postura ahonda la división de la UE en Oriente Medio. La única “Staatsräson” de Sánchez parece desviar la atención por los  escándalos de corrupción del PSOE y su esposa Begoña con su gira internacional aunque disguste a los aliados y sus proxys,  con tal de aguantar un poquito más en La Moncloa. Ni cumple con Europa, ni con la OTAN, ni con Ucrania ni con Gaza ni con pacificar Oriente Medio. Y es que en las guerras, que ya hemos convertido en commoditiesno hay victoria si no hay un vencido. Por eso ni dignidad tenemos. @IgnacioSLeon 

#Staatsräson, #Irán, #Israel, #OrienteMedio, #guerras, #Putin, #Ucrania, #Alemania, #OTAN

domingo, 18 de febrero de 2024

 Europa tiene que dejar el complejo enanista


Europa no puede seguir por más tiempo acomplejada en política exterior. El incremento de desafíos globales no cesan, como tampoco la burocracia comunitaria y la disparidad de voces cacofónicas.


Vicepresidenta de los EEUU, Kamala Harris



#OTAN #Europa #China #Putin #Oriente medio #Puigdemont #defensa #Moncloa #gorriones rojos


Hace dos años de las sanciones internacionales a Rusia por invadir Ucrania y obviamente no han servido de mucho. La escalada rusa sigue intacta ante la tibieza occidental, Putin cada vez más fuerte y consiguiendo desestabilizar Europa. Incluso España a través del separatismo indepe y los hombres de Puigdemont tanto en  Waterloo como en Barcelona.


La mayor torpeza que debilitó a Europa se consumó con la ex canciller alemana Angela Merkel cuando apostó su política exterior por el gas ruso para hacer funcionar su potente industria, ascendida ya a tercera economía mundial tras desbancar a Japón. ¿Aprendió Berlín la lección? Parece que está copiando esa misma política con respecto a China


Hoy en día, la España de Pedro Sánchez, tan patriótica inicialmente contra la invasión de Putin en Ucrania, se suma a  esa desunión europea a partir del  hecho de ser a día de hoy el mayor comprador, pese a la guerra y las sanciones impuestas, de gas y petróleo rusos. En otros casos, tolerando y aliándose con socios pro-Putin desde Moncloa y otras administraciones autonómicas. 


Los aliados de EE.UU. llevan años en tiempos de Donald Trump reclamando a los socios europeos de la OTAN que incrementen su gasto en rearme hasta el 2% del PIB porque el amigo americano no quiere, no puede mantenernos eternamente. Esta demanda ha vuelto a salir en plena campaña electoral americana por Trump hasta el punto de amenazar con no proteger a aquellos países que incumplan sus compromisos armamentísticos.


Europa se caracteriza por poner el grito en el cielo ante una crisis en un primer momento pero sin actuar con rumbo fijo. Ya lo hemos visto con la guerra en los Balcanes, pero también con la crisis del Euro, la primavera árabe, Siria, la guerra ahora en Gaza, hasta la invasión de Crimea por parte de Putin hace una década y más actualmente del resto de Ucrania. En todas ellas, Europa sin una voz común, al contrario, peleada por la burocracia, variedad de criterios y la multitud de intereses en política exterior, y sin reconocer consecuentemente que Putin es la mayor amenaza a las democracias europeas.


Washington persigue por ello una mayor implicación de sus aliados en la Alianza  en la defensa de Europa porque no puede mantener la doctrina Truman y seguir siendo el sheriff garante de las libertades en el mundo. En especial con tantos frentes abiertos en Ucrania, Oriente Medio, el Mar Rojo y los enclaves geoestratégicos del Océano Indico-Pacífico con la defensa de Taiwán, Filipinas y Japón  ante la amenaza china.


Y es que la OTAN europea no es capaz de una actuación multilateral consensuada y pactar una política común de defensa desde la caída del Muro de Berlín en 1989. La Rusia de Putin aprovecha la coyuntura para dividirnos y hasta sabotearnos a través de ciberataques, otra guerra fría, el gas, fake news  y desestabilizar  Europa con la ayuda (logística y aparentemente también financiera) a  los independentistas catalanes desde por lo menos 2014 en tiempos de Artur Más


Desestabilizar España es sinónimo de desestabilizar Europa para los intereses geopolíticos de Moscú. Trump si gana dice poder acabar con la guerra en Ucrania en 24 horas. Las cancillerías miran con escepticismo el populismo trumpiano. ¿Y si fuera verdad? Qué haríamos entonces?


Pero Europa sigue dando pasos de prudente aliado a la vista de más de dos años de sanciones internacionales que no sancionan. Por no hablar de la variedad de pronunciamientos respecto al conflicto Israílo-palestino. Llevamos dos años dosificando las ayudas militares y financieras europeas a Ucrania y a día de hoy aún debatimos qué tipo de armas suministrar  a Kiev para defenderse del dictador Putin. Tampoco tomamos represalias contra la larga lista de opositores “aniquilados” por el régimen en Moscú, como la última víctima Alexei Navalny. 


Los misiles alemanes de crucero Taurus podrían dar un vuelco a la ofensiva expansionista rusa en suelo ucraniano. Serían capaces de destruir los puentes en Crimea y debilitar la ofensiva rusa, pero ni Berlín ni Bruselas (sede de la OTAN) desean “dejar embarazada un poquito” al aliado ucraniano por si acaso se embaraza del todo. Eso sí le llenamos de pájaros al presidente ucraniano Zelenski con ilusiones o promesas difíciles de cumplir a corto plazo como la  adhesión sine die a la UE y la Alianza Atlántica.


La diplomacia europea por otro lado, despreocupada del rol de  Pekín en la nueva guerra fría, sigue tumbada al sol y entreteniendo a sus servicios de inteligencia con secretos de alcoba. China pese a lo que se diga formalmente, comparte con Moscú la división de Occidente (Europa) por los frentes abiertos más actuales  como Gaza, Ucrania y el despliegue de la marina aliada en el Mar Rojo para combatir a los hutíes (formados por unos 300.000 soldados bien armados financiados por Irán) que atacan mercantes occidentales por tomar partido en el conflicto entre Israel y Hamás.


Este hecho no ha impedido que  el embargo occidental y sanciones a Rusia sea sorteado con las compras del amigo asiático. Y China ya ha sustituido a EEUU como principal comprador de crudo y gas a los países árabes del golfo.


Por la misma razón, la doctrina china está cómoda con que se mantenga el conflicto en Oriente Medio para que Occidente no le preste demasiada atención. Pekín  es consciente que mientras Berlín, París y Bruselas estén entretenidos con esos focos de tensión en diversas partes del planeta,  menos atención prestarán a la conquista del mercado global, la invasión de productos chinos en el mundo y el futuro de Taiwán.


GORRIONES ROJOS EN ESPAÑA


España sin un rol coherente en política exterior  por mucho que diga lo contrario, está obsesionada desde tiempos de ZP en asuntos domésticos.  No somos sino el reflejo aumentado de la propia incoherencia europea, en el seno de la coalición gubernamental. 


La diplomacia pueblerina del reino de España, a diferencia de las cancillerías más avanzadas, parece moverse a   base de ocurrencias, improvisación, poca transparencia, frivolidad, derroche público y muy poco debate de calidad en la opinión pública (nos sobran las intervenciones de un minuto para pasar a continuación a la bronca duradera por una entrevista al tenista Rafa Nadal). 


Ejemplos: nuestra disparidad de criterio dentro de la UE y OTAN respecto a distintos conflictos internacionales,  el papel jugado por este gobierno en Venezuela, Marruecos, Sahara, Polisario, Argelia, Ucrania, Rusia, Israel, Palestina, Mar Rojo, guerra del tomate, migración incontrolada, y el ahora ocurrente viaje de la vicepresidenta comunista Yolanda Diaz a Palestina -porque dice tener derecho a agenda propia (en asuntos diplomáticos?)- desviando la atención a sus repetidos fracasos (dentro y fuera de España) y añadiendo más cacofonía a la política común europea. 


Con todo lo que está cayendo, ¿tiene solución los conflictos internacionales que terminan afectando hasta al menos espabilado de la clase?. Lo malo es que a la geopolítica de la nueva guerra fría se le suma la emergencia climática, el auge del populismo nacionalista, la independencia energética, el avance del islamismo, la degradación de la democracia, las crisis económicas encadenadas y hasta las elecciones norteamericanas. 


Algún analista internacional cuenta con cierta sorna que Occidente tal vez se merezca otro candidato más joven en los EE.UU. Como se ha comentado con motivo de la reciente Conferencia sobre la Seguridad en Munich: ¿Cambiará algo el enanismo de Europa en seguridad y defensa? Es hora que asumamos la mayoría de edad, el compromiso de defender nuestro propio destino sin más demora y mucha menos burocracia al contrario de lo que pretende Ursula von der Leyen al proponer la figura de un  nuevo Comisario Europeo de Defensa.


Si Europa despierta, tendrá que redefinir la tabla de prioridades, del gasto improductivo y asumir más protagonismo  supranacional al tiempo que garantizar la estabilidad de los estados miembros. La defensa de las libertades comporta garantizar nuestra propia democracia. Y no siempre justifica una amnistía a cualquier precio. 


Por mucho que los separatistas del procés vasco, catalán y gallego (disfrazados de gorriones rojos con nido en Moscú ) se empeñen en destruir el estado de derecho conforme al criterio de Putin y el ejecutivo español se lo consienta por aguantar un día más en La Moncloa. La deslealtad por eso de Sánchez con España supone ser desleal a Europa también. @ignacioSLeon


domingo, 4 de febrero de 2024

Cataluña nos roba y España paga

España financia el procés catalán. Y lo hace con conciencia. Es una paradoja, pero sufraga a cargo del erario público un buen número de partidas para sostener el independentismo catalán que combate metafórica y semánticamente por tierra, mar y aire.

#procés #indepes #Españanosroba #Puigdemont #Putin #amnistía



A falta de cuentas claras, existen varios estudios que cifran en más de 18.500 millones el coste del procés catalán desde el 2004. En estas partidas no se incluyen todas aquellas otras que sufraga el Estado español, de forma directa, indirecta o inducidamente.

Los ex-presidentes de la Generalidad catalana expedientados, imputados o con causas abiertas con la justicia, todos molt honorables desde Pujol hasta Torra (con las excepciones de Maragall y Montilla), no les impide percibir el privilegio de una pensión vitalicia estatal a pesar de sus hazañas judiciales con sentencias condenatorias. 

El mismo  Puigdemont en su refugio judicial en Waterloo, es difícil creer que no perciba una asignación pública encubierta del Estado con independencia de la sospechosa financiación rusa de Putin. Si ya le pagamos varios escoltas para su supuesta seguridad las 24h en suelo belga, cuesta creer que esa asignación pública no exista. Amén del sueldo como Eurodiputado para gozar de momento de inmunidad que sale del contribuyente español. 

Lo que sí existe es la remuneración por un programa de la TV catalana en inglés a su esposa, Marcela Topor, con audiencia casi cero, a razón de unos 300.000 euros al año, que abona puntualmente la Diputación de Barcelona en manos del PSOE/PSC desde hace años. 

Para combatir la sequía, la Dipu ni la GenCat  tienen fondos pero sí para dar un sueldo a la esposa del prófugo golpista. Suponemos que por caridad. Cuando pidan el trasvase de agua apelando a la solidaridad interritorial que ellos niegan, ¿exigirán también el C1 en catalán? 

Tampoco hay que olvidar aquellos conceptos relacionados con el procés que asume el Estado, a saber: los diputats separatistas  que marcharon a Suiza y Bélgica por estar en la lista negra de la justicia por cometer ciertos delitos pendientes de juicio pero cobrando un sueldo  en el Parlament. Las negociaciones secretas del PSOE fuera de España con el convicto mayor del Reino, los mediadores internacionales, los pinganillos en el Congreso y Senado (280.000 euros anuales) y la aspirada oficialización del catalán y vasco en las instituciones europeas a pesar de ser lenguas regionales desde la óptica comunitaria (por este último concepto unos 132 millones euros anuales).

Y las partidas no acaban aquí. Es el caso de los dineros supuestamente defraudados a Hacienda por parte de la familia Pujol, que aún espera juicio tras más de 10 años de instrucción y amasar supuestamente unos 3.000 millones de euros, pero con pinta de que nunca se celebre el juicio esperando que prescriba o fallezca el patriarca Jordi. Nos quieren hacer creer que hay terrorismo blando y otro duro, así como corrupción buena y corrupción mala.

El asuntillo del 3%  y la trama corrupta del Pau de la Música (caso Millet) por valor de unos 25 millones euros que financió ilegalmente a los convergentes de CiU del entonces Artur Mas tampoco son partidas menores. 

A todo lo anterior hay que añadir las acciones de gracia por parte del presidente socialista Pedro Sanchez al procés catalán que afirma haber empezado con Rajoy y no con Zapatero. Junto a los indultos y a la reforma del código penal para excarcelar a los golpistas, está la amnistía fiscal de los siguientes conceptos que exigen los indepes, como son:

  •  la condonación a las multas y fianzas a los procesados por unos 14 millones de euros, 

  • el perdón de los caudales  malversados  de millonarios fondos públicos (más de 100 millones?), 

  • la pretendida quita de la deuda catalana por valor de unos 80.000 millones de euros, y 

  • la absolución del déficit fiscal con el Estado español por unos 22.000 millones de euros. Si todo se cumple como demandan los socios del ejecutivo de la ultraderecha catalana,  el Estado español habrá asumido al final un coste por el procés que a día de hoy supera el del Brexit en el Reino Unido por valor de unos 140.000 millones de libras y 2 millones de puestos, según el alcalde de Londres, Sadiq Khan.

Por si fuera poco, España costea y tolera toda una red ilegal de “embajadas” catalanas arropadas bajo el paraguas del DiploCat en el capítulo de acción exterior de la Generalidad cuyo monto  supera los 400 millones de euros. Estas tienen la misiva de desprestigiar España en el extranjero, cuestionar la democracia y vender el procés. 

Por otro lado, la treintena larga de diputados y senadores indepes que viven como Gabriel Rufián (ERC) y Miriam Nogueras (Junts) del Estado para insultar al Estado desde sede parlamentaria en Madrid (aún incluso de permitirles tomar posesión de sus cargos “prometiendo por la república catalana” y atacar la constitución española) nos cuesta un buen pico a razón de al menos 70.000 euros por barba.

Aunque se declarase la República catalana, esto no impediría  presumiblemente que sus señorías indepes no renuncien a la pensión vitalicia cuando dejen su escaño en el Parlamento español pero sin desistir de la exoneración del 39%  del IRPF español. 

El Tribunal de Cuentas, si no lo remedia Sánchez con su Amnistía (más bien debería llamarse “Ley Puigdemont”), también investiga unos 3,1 millones de euros gastados en la celebración del referéndum ilegal el 1-O que hemos costeado los contribuyentes españoles. 

La caída del PiB en Cataluña desde el inicio del procés, en algo más del 4,5%, la fuga de más de 8.000 empresas, el cierre de un buen puñado de otras firmas por la nefasta inestabilidad política en Cataluña y la pérdida tanto de inversiones como de 80.000 empleos, son otras consecuencias financieras que acarrea estoicamente España. 

EL DAÑO REPUTACIONAL AL PAÍS, INCUANTIFICABLE

Quedaría por cuantificar otro buen número de partidas relacionadas con el procés, pagos de pensiones,  estructuras de Estado e infraestructuras costeadas por los españoles en Cataluña (2.300 millones de euros anuales) o que aspiran a levantar duplicando atribuciones como la hacienda catalana, traspaso de más competencias estatales, sentencias sin cumplir que se saltan la legalidad en Cataluña, el daño reputacional ocasionado a la “marca España”, la prima de riesgo y los efectos insistentes de celebrar un referéndum para romper España. Sobra añadir el impacto económico  de salir Cataluña de la UE en caso de una independencia y los costes emocionales de una ruptura en diferido como las que ya vimos en la historia por ejemplo en los Balcanes.

Pero la vida sigue. Como también  el coste que soportamos los contribuyentes hoy en día por atacar el derecho a la libertad de empresa en suelo catalán (con sanciones por no rotular en español), las multas previstas a las empresas que huyeron del territorio y se nieguen a regresar, los despidos por no acreditar el C1 catalán, la discriminación del español así como  de funcionarios y empleados del Estado aspirantes trabajar en Cataluña o los daños económicos ocasionados a las familias por la inmersión lingüística desobedeciendo la cuota del 25%. Eso sí, siempre hubo y seguirá habiendo excepciones, como Messi.  

Pero hasta que  se cocine la amnistía, tenemos una larga lista de 1.400 sujetos pendientes de juicio por el procés que aspiran a absolver sus penas y los daños ocasionados a la estabilidad del país. El terrorismo callejero (valorado judicialmente en 3,5 millones euros) por parte de los CDRs y Tsunami Democratic es un gasto adicional a cargo del contribuyente.

Un precio alto sin calcular para España tiene además esos reiterados cambios de opinión respecto al independentismo catalán y vasco desde el gobierno central, solo por mantenerse en La Moncloa, que afectan a diversas partidas ministeriales, concesiones, legislaciones y decretos ad hoc.

Sin cuantificar quedan igualmente todas esas conspiraciones secretas de los  actores del procés 2.0 con estructuras desestabilizadoras del exterior (se habla de Rusia, pero también de Qatar, Irán, Venezuela y seguramente otras más) a cambio de obtener apoyo logístico para hacer de “España un Estado gamberro y fallido” (según palabras de Ferran Brunet de SCC y profesor de la UAB en su artículo El riesgo España) y que tarde o temprano asumirá el contribuyente. Y esto solo en el caso catalán. Esperen a que el procés vasco empiece a secundar el ejemplo.

Pese a todo, España seguirá siendo solidaria y compasiva con Cataluña y los catalanes, aún a costa de la deslealtad institucional, el descarado “robo a España” de los dirigentes indepes y la pertinaz sequía en el territorio. Como si no tuviéramos suficiente con la policrisis y todos los conflictos internacionales que acechan. @ignacioSLeon